Ser madres y padres en una sociedad tóxica

Por: Nicole Troncoso, MA

En la actualidad se hace cada vez más difícil sentirse seguros en el país. Las madres y los padres, quienes se preocupan por el bienestar de sus hijos, sienten cada vez menos tranquilidad al temer por la seguridad de sus hijos. Esto afecta de manera más notoria a las madres, quienes están más en contacto con sus emociones y suelen manifestar más temor por los peligros a los que se exponen sus hijos. Este temor tiene fundamento válido.

En un estudio dominicano realizado por Enhogar entre el 2005 y el 2015, se encontró que el 38.7% de las personas han sido víctimas de la delincuencia. Es decir, más de un tercio de la población ha sufrido a primera mano esta experiencia. Además se encontró que el 73.3% de las personas mayores de 12 años de edad tienen presente el tema de la delincuencia, y que el 33.2% de los encuestados reflejó sentir mucho miedo. Esto indica que el ambiente peligroso en el que vivimos nos afecta como individuos y como sociedad; pues la delincuencia influye en nuestros hábitos de vida, impidiendo que actuemos libremente de acuerdo a nuestros intereses.

Delincuencia

La delincuencia no es lo único en el entorno social que afecta nuestro bienestar físico, psicológico y social en la República Dominicana. También afectan las condiciones económicas, las dificultades para obtener educación, la violencia, la contaminación y la ausencia de alguna de las figuras parentales. Muchas investigaciones han encontrado que estos factores influyen en el desarrollo de los niños y niñas, incluyendo su inteligencia, su capacidad para manejar eventos difíciles y sus relaciones con los demás.

En consecuencia a este entorno tóxico que provoca mucho estrés y tensión, se hace más difícil cumplir con la función parental adecuadamente. Los padres, centrados en las dificultades en su entorno e invirtiendo energía y esfuerzo para lidiar con ellas, pueden desconocer las necesidades de sus hijos en ese momento y no poder satisfacerlas. De igual manera, puede que tengan menos paciencia y tolerancia, recurriendo a maneras de corrección más impulsivas y severas. Esto afecta a las relaciones familiares y al desarrollo psicológico, social y emocional de los niños y niñas.

Los padres no tienen la culpa de los efectos del entorno socialmente tóxico, pero pueden aprender a lidiar con estos estresores para que afecten lo menos posible al desarrollo de sus hijos.

  • Bajar los niveles propios de estrés: Hacer ejercicio, comer adecuadamente, dormir suficiente, cuidar de sus necesidades.
  • Aumentar la confianza en su capacidad para enfrentar las dificultades: Intentar diferentes formas de manejarlas, identificar sus fortalezas y aprovecharlas, pedir ayuda si lo necesita.
  • Tener relaciones positivas con otras personas: Mejora los vínculos con amistades, familiares y pareja, aumenta la comunicación con otras personas, hacer actividades con otros.
  • Crea rutinas y rituales familiares. Establecer actividades recurrentes como comer juntos diariamente o ir al parque los domingos.
  • Genera oportunidades para que tus hijos jueguen con otros de su mismo grupo de edad.
  • Desarrolla y mejora tus habilidades parentales. Busca ayuda profesional si lo amerita.

 

 

Referencias:

http://parenthood.library.wisc.edu/Garbarino/Garbarino.html

https://www.myvmc.com/lifestyles/parenting-the-social-environment-and-its-effects-on-child-development/

http://acento.com.do/2017/actualidad/8416591-la-delincuencia-mayor-problema-la-republica-dominicana-segun-enhogar/

 

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