Patrones del sueño en la adolescencia

´´La adolescencia es una etapa crítica del desarrollo que se acompaña de múltiples cambios que afectan diversas funciones fisiológicas y psicológicas, dentro de las cuales se encuentra el sueño.´´[1] El sueño tiene un papel indispensable en la estabilidad de las muchas facetas de la vida.

´´En general, aspectos de tipo fisiológico, de orden social, cultural y emocional afectan el patrón y calidad de sueño del adolescente.´´[2] Se aborda desde la perspectiva adolescente, cómo este se puede ver afectado y para mayor entendimiento se describirán características del proceso, estableciendo diferencias del sueño entre: niñez, adolescencia y adultez. De igual forma se hablará de ciertos tipos de trastorno relacionados.

II

  1. Características de la adolescencia:

Período de transición compuesto por tres fases: la adolescencia temprana; la mediana adolescencia y la adolescencia tardía.

En términos fisiológicos se caracteriza por: crecimiento óseo, cambios cardiorespiratorios, composición corporal y desarrollo neuroendocrino. Se vislumbran cambios en el funcionamiento del eje hipotálamo-hipófisis y gónadas. La temprana coincide con la pubertad y se aumenta la sensibilidad pituitaria a la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH). Se eleva la producción adrenal de andrógenos, estrógenos gonadales y hormona del crecimiento en la circulación.

  1. Aspectos del sueño:

El sueño es un conjunto de ´´procesos neuroendocrinos, cardiovasculares, respiratorios, gastrointestinales y variaciones en la temperatura´´[3]. Es un período de relativa inactividad.

´´(…) varias hipótesis las que han sido formuladas. Las más consistentes son: conservación y restauración de los depósitos de energía del organismo, la termoregulación cerebral,  la desintoxicación del cerebro, procesos de restauración de tejidos corporales, la plasticidad cerebral durante la ontogenia y la consolidación de los procesos de aprendizaje y memoria.´´[4]

Todavía se desconocen parcialmente sus fines.

  • Fisiología del sueño:

Le integran 5 estadíos identificados por la actividad electroencefalográfica. 4 de estos caracterizados por la escasa actividad ocular o estadíos no-MOR (movimiento ocular rápido) y uno de ellos considerado como el MOR. El estadío I o de somnolencia es la transición entre la vigilia y sueño; ocupa un 5% en adultos y aumenta en niños y adolescentes. El estadío II refleja la actividad sináptica y neuronal sincronizada en el tálamo y la corteza cerebral; ´´ocupa el 50% del tiempo total de sueño en sujetos sanos´´[5]. Hay en el sueño profundo (III Y IV)                poca actividad sináptica y ocular; ocupa del 10 al 20% del tiempo total de sueño. El V estadío refleja una actividad electroencefalográfica típica de la vigilia; abarca del 20-25% del tiempo total de sueño. Un ciclo de sueño abarca entre 90-120 minutos, presentándose un total en adolescente y adultos entre 3-7 ciclos cada noche, cifra superior en niños.

Aplica variabilidad por factores como: sexo y edad. La privación del sueño en las 3 etapas de vida conlleva a un aumento del sueño profundo (III-IV).

  • Ritmos circadianos:

Incluyen un ciclo solar de 24 horas. Están controlados por relojes biológicos y ´´están relacionados con el núcleo supraquiasmático (NSQ), con la actividad de los diferentes sistemas de neurotransmisores, con aspectos metabólicos y del sistema nervioso vegetativo, así como con el control de temperatura y la actividad neuroendocrina´´[6].

  • Regulación sueño/vigilia:

´´En el recién nacido, la cantidad de períodos de sueño es muy superior (16 a 20 horas) a los estados de vigilia. Paulatinamente, los estados de vigilia irán aumentando durante el día hasta tener un ritmo de nueve a diez horas de sueño por noche en la preadolescencia (20).´´[7] Dicho ciclo está regulado por neurotransmisores: acetilcolina, serotonina, noradrenalina, dopamina, histamina y orexina. Neuropeptidosorexinas A y B intervienen en la regulación del sueño-vigilia y del apetito.

  • Factores:
  • Melatonina: Inhibe el estado de vigilia. Posee un control de secreción circadiano con pico máximo entre las 3:00 a.m y las 4:00 a.m. Regulada por luz exterior.
  • Luz: Estimula la liberación de neurotransmisores y norepinefrina para así promover la síntesis de melatonina.
  • Estado afectivo: Duelo, depresión, ansiedad y estrés postraumático reflejados en el insomnio; de igual forma la alegría afecta la calidad del sueño. Retrasan, interrumpen o facilitan el sueño profundo (III-IV).
  • Dolor y enfermedad: Interfiere la posibilidad de relajarse, descansar o dormir.
  1. Cambios en la adolescencia:

Atienden a la maduración o envejecimiento del sistema nerviosos central y se inmiscuyen factores biológicos, culturales y afectivos. En la adolescencia media comienza una acelerada actividad endocrina con la presencia de ciertos reguladores ambientales y aumentan los niveles sanguíneos de diferentes hormonas en fases específicas del sueño.

La pubertad marca los cambios que diferencian a la adolescencia de la niñez. Se verá sueño y despertar, retrasados por dos horas en la adolescencia, producto de influencias hormonales puberales sobre secreción de melatonina. Se instala patrón de sueño de la adultez, con menor cantidad de horas de sueño, ciclos más largos y menor duración del sueño diurno.

El sueño de tipo MOR ocupa un 50% del sueño en la niñez y en la adultez llega a ocupar 25-30%. El sueño de ondas lentas tiene una caída radical luego de la pubertad.

En la adolescencia temprana y media, producto de requerimientos sociales y la escolaridad, durante la semana se notan períodos de sueño entre las 5,4-6,6 horas; en la adolescencia tardía, durante  los períodos universitarios se estiman unas 6,5 horas.  Otra exigencia es la tecnología (internet, videojuegos, televisión). La presión social lleva al adolescente a sacrificar horas de sueño; influye la necesidad de afianzar identidad, adquirir cierta autonomía y participar en eventos sociales.

  • Sueño/amor: Surge la necesidad de iniciar relaciones afectivas para afianzar la autoestima. Involucra componentes eróticos, cognitivos y emocionales. Se inicia una nueva etapa psicosexual y el sueño se acompaña de satisfacción.

 Trastornos del sueño:

Se clasifican en primarios y secundarios. Los primarios se agrupan en disomnias y parasomnias. Disomnias incluyen alteraciones en: calidad, horario del sueño y calidad; e incluye: insomnio, hipersomnia, apnea, narcolepsia. El insomnio prevalece en la adolescencia. Las parasomnias son conductas anormales en fases específicas; incluye pesadillas, sonambulismos y terrores nocturnos. Reflejan estrés considerable o una psicopatología.

Los secundarios están relacionados con trastornos psiquiátricos o por el efecto de sustancias psicoactivas  y el alcohol. Facilitan los trastornos secundarios del sueño en la adolescencia: asma, enfermedades que generan dolor crónico, trastornos psiquiátricos (depresión, ansiedad, estado de ánimo y déficit de atención).

No todos los cambios en los patrones del sueño indican un trastorno ya que la adolescencia es un período de ajustes hormonales. Pueden desembocar por condiciones: orgánicas, conductuales y medioambientales.

Se puede presentar el síndrome de fase de sueño retrasada y presenta: somnolencia diurna y disminución total del tiempo dormido. A pesar del marcado retraso del sueño, se dificulta identificar un rango normal de duración de sueño para la población adolescente. “La postergación de la hora de dormir y la disminución de sueño se suele extender hasta la etapa de adulto joven. “[8]

Existen desencadenantes que podrían llevar a un trastorno del sueño: estresores psicológicos, fumar e ingerir bebidas alcohólicas, presión por resultados académicos, hora de inicio de clases. Los problemas del sueño desembocan en consecuencias graves como: alteraciones en la atención, desempeño académico, conductas de riesgo, depresión, ansiedad, accidentes automovilísticos, alteraciones en las relaciones sociales y efectos graves para la salud.

No puede descartarse el papel de las diferencias socioculturales que pueden llevar a estudiar el sueño entre adolescentes.

III

El sueño está sujeto a cambios producidos en el organismo. La adolescencia caracteriza por los definitorios cambios para la adultez.  El sueño cambia según las condiciones en que se desarrolle el individuo durante esta etapa. Es un acto que todavía desconcierta a los especialistas pero no escapa de nuestras manos comprender que tiene un papel esencial en el desarrollo durante los tres estadios de la adolescencia. Hablamos de un período crítico, que cambia prácticamente todo, incluido el sueño.

Saber esto, es esencial para prevenir problemáticas producidas por el exceso de estimulación. Los sistemas educativos deberán encargarse de instruir a los adolescentes para que sean conscientes de los procesos que atraviesan.

 Bibliografía

  • Talero-Gutiérrez C, Durán-Torres F, Pérez-Olmos I. Sueño: características generales. Patrones fisiológicos y fisiopatológicos en la adolescencia. Rev Cienc Salud 2013; 11 (3): 333-348.
  • Giannotti F, Cortesi F, Sebastiani T, Ottaviano S. Circadian preference, sleep and daytime behaviour in adolescence. Journal of Sleep Research. 2002;11(3):191-199.
  • Mora, Franciso (2017) ¿Cómo funciona el cerebro? Alianza Editorial, 5ta. edición (2017). 2:69

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