Nuestros patrones relacionales

La relación que tenemos con otra persona habla sobre nosotros, sobre la otra persona y sobre como funcionamos en conjunto. Nuestro temperamento, carácter y experiencias de vida nos predisponen a creencias, actitudes y comportamientos que pueden favorecer o complicar las relaciones interpersonales que tenemos. Algunos patrones individuales se complementan mientras que otros crean distancia o conflicto. Por esta razón, tenemos relaciones más satisfactorias y sanas con ciertas personas y relaciones más disfuncionales con otras.

En este escrito trataremos los cuatro comportamientos relacionales que se han asociado que son destructivos en relaciones a largo plazo. John Gottman los llama los cuatro jinetes del apocalipsis de las relaciones, pues en su estudio longitudinal de parejas encontró que predicen el divorcio y la insatisfacción matrimonial. Estos son: la crítica, el desprecio, la defensividad y el distanciamiento. 

Es importante resaltar que si algunos de estos se presentan ocasionalmente, no significa que la relación está condenada al fracaso. Sin embargo, cuando se encuentran varios de estos con cierta frecuencia, es importante prestar atención y empezar a hacer cambios.

La crítica consiste en realizar un ataque al carácter de la otra persona. En vez de hacer una queja sobre el problema o la conducta, se convierte en algo personal. Este lo aprendemos a través de modelos de nuestra infancia y lo mantenemos cuando rechazamos partes de nosotros mismos.

El desprecio se trata de herir a la otra persona, involucra faltar el respeto. Esto puede incluir burlas, apodos, sarcasmo, entre otros. Cuando sentimos desprecio, nos ponemos en una posición superior a la otra persona, tratando de negar nuestra propia vulnerabilidad e imperfección. También se utiliza como una forma de mantener poder emocional sobre otra persona. 

La defensividad implica descalificar las emociones y preocupaciones de la otra persona. Esto puede incluir justificarse o desviar la culpa. Recurrimos a la defensividad cuando en ocasiones previas nos han culpabilizado o violentado y nos tratamos de proteger de la influencia o retroalimentación de un tercero. 

El distanciamiento ocurre cuando huimos del conflicto. Dejar de hablarle a la otra persona es un ejemplo de esto. Cuando llegamos al punto de distanciarnos de la fuente conflicto, creemos que cualquier cosa que hagamos puede empeorar el conflicto. Usualmente esto viene luego de muchos intentos fallidos de lidiar con el conflicto.

Los cuatro son patrones de conducta resultado de creencias, actitudes, emociones y dinámica. Por esta razón, todos pueden cambiarse con la orientación adecuada. Un terapeuta de parejas puede ayudarles a crear patrones de relación más saludables. 

 

Escrito por: Nicole Troncoso

Bibliografía

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