Los aparatos portátiles y la infancia: una relación agridulce

La relación entre la tecnología y la humanidad es muy antigua, pero últimamente el avance tecnológico ha estrechado esta relación al punto de tener efectos psicológicos en el ser humano. Esto incluye irrevocablemente a los niños, ya sea en los métodos de aprendizaje como también en nuestras relaciones interpersonales que forjamos en este delicado período. Los niños nacen en hogares que cuentan con un sinfín de dispositivos electrónicos, entablando contacto con televisores, smartphones y tablets.

Los niños y los dispositivos móviles

Los dispositivos móviles se han enmarcado como parte de la cotidianidad de las personas por su atractiva variedad de ventajas. Investigadores como Buchinger, Kriglstein, Brandt y Hlavacs (2011); Hartmann, Rössler y Höflich (2008), comentan que el teléfono móvil, el dispositivo móvil más común de todos, ha pasado de ser un simple instrumento de comunicación interpersonal a convertirse en una plataforma de mayor complejidad, impactando en la esfera privada y pública, en condiciones difícilmente comprensibles sólo unos años atrás (Pedrero, Rodríguez y Ruíz, 2012).

Tomando en cuenta a Dyāgan (2010) se ha comprobado el gran aumento del uso de los celulares en los adolescentes de la primera etapa. Esto se debe a las dos variantes de la utilización del móvil que surgen como los motivos principales de su gran aparición entre los jóvenes. Por un lado, está la variante comunicativa, centrada en llamadas y mensajes, mientras que por el otro tenemos a la variante lúdica, que tiene que ver con los juegos del dispositivo.

Podemos deducir dos consecuencias: el aumento del gasto de los chicos y el abandono de ciertos modos de relación interpersonal. Esta relación llega a puntos delirantes en donde cada vez más niños piden a sus padres uno de estos aparatos a temprana edad, oscilando entre los once y doce años por lo general. Sin embargo, existen casos de niños y niñas de seis a siete años con móviles en sus escuelas. El 34.5% de los niños y niñas entre 10 y 14 años ya cuenta con un dispositivo (Dyāgan, 2010).

Entre las desventajas principales a la exposición a estos dispositivos están su fuerte asociación con el sedentarismo y la obesidad, la disminución de las horas de sueño, una posible dificultad en la interacción con otras personas, la afección negativa en rasgos de su conducta y riesgo de exposición a contenidos inapropiados para su edad.

¿Más ventajas o desventajas?

Pese a lo polémico en cuanto al uso e impacto de las tecnologías digitales en el aprendizaje formal, las investigaciones resultan vastas, dispares y poco concluyentes. Existen tanto ventajas como desventajas en el uso de herramientas digitales para el aprendizaje, identificando habilidades y dominios gracias a la tecnología en que sus efectos son positivos y otros negativos (Lieberman, 2009; Hsin & Tsai, 2014). Una gran parte de estos estudios se centra en los jóvenes de educación secundaria y universitaria debido a la reciente cotidianidad que resulta ser el acceso tecnológico para el aprendizaje por parte de los niños pequeños.

Son los padres, pues, los primeros que deben dar el ejemplo y proporcionar los primeros aprendizajes y experiencias (Livignstone, 2007; Plowman et al., 2008). Sin embargo, existe un creciente desfase entre el ambiente del hogar de los niños, pues se encuentra lleno de varios estímulos y tecnologías multimedia, que chocan con el sistema de enseñanza tradicional. Debido a esto, los niños tienen períodos de atención más cortos y pueden incluso desarrollar emociones negativas hacia la escuela, y presentan cambios en las habilidades motoras finas, donde incluso algunos de ellos utilizan los medios de comunicación en papel con los gestos que utilizan para interactuar con tabletas (McKenney & Voogt, 2011; Nachet et al., 2014).

Hay una disparidad entre la tecnología y la educación. Actualmente, los niños nacen en hogares digítales, recibiendo estímulos desde una edad temprana. Se sienten atraídos por la televisión, así como también por los móviles y las tabletas de los padres. Bien porque quieren compartir con los niños las actividades que les gustan, o porque necesitan entretener o mantener ocupados a los niños, permiten el uso de consolas y tabletas para estos (Plowman et al., 2008; Genc, 2014; Lauricella et al., 2015).

Hay una gran disparidad entre ambos ambientes, donde la escuela generalmente se encuentra en desventaja en la posición de los niños, quienes la consideran como monótona y aburrida (Levy 2009; McKenney & Voogt, 2010).

Sin embargo, dentro del contexto constructivista, Sánchez (20003) considera que las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) en el aula se convierten en herramientas convenientes de apoyo para el docente porque privilegian actividades que desarrollan destrezas, habilidades y competencias. Es por esto por lo que, en la actualidad, los sistemas educativos a nivel mundial tienen como desafío crear el hábito del uso de las tecnologías en el aula desde edades tempranas, como una respuesta a la necesidad del rápido crecimiento de la ciencia y la tecnología y que su enorme avance influye notablemente en el ámbito educativo.

Escrito por: Jean Carlos Figuereo

Bibliografía

  • Waisman, I., Hidalgo E., & Rossi L. M. (2018). Uso de pantallas en niños pequeños en una ciudad de Argentina. [https://www.sap.org.ar/docs/publicaciones/archivosarg/2018/v116n2a09.pdf]
  • Ruvalcaba M. M., Arambula E. R., & Castillo G. S. (2015). Impacto del uso de la tecnología móvil en el comportamiento de los niños en las relaciones interpersonales. Edúcate con Ciencia, 5, n°6. 67-80.
  • Brito, R. & Dias, P. (2016). La tecnología digital, aprendizaje y educación; prácticas y percepciones de niños menores de 8 años y sus padres. ENSAYOS, Revista de la Facultad de Educación de Albacete, 31(2).
  • Alcívar Pinargote, I., & Carbo Ramírez, I. (2018). Las TIC fortalecen las competencias investigativas y el desarrollo del pensamiento en niños de 3 a 5 años.JOURNAL OF RESEARCH, EDUCATION AND SOCIETY2(2), 13-21.

 

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